martes, 17 de abril de 2007

Fue amor...

lunes, 16 de abril de 2007

La Sirenita


Sirena es una piba macanuda. Habla mucho y gesticula al hacerlo. Le gusta la ópera aún atentando contra los convencionalismos que rigen la edad. No es extraño oírla cantando al pasar agudísimos "You're beautiful..." y tampoco es raro escucharla decir que anda de parcial en parcial. Cada dos por tres, se lleva a las patadas con su jefe, pero tiene un laburo muy piola.
Con Sirena tenemos algo en común... o mejor dicho, a "alguien". Recuerdo una larguísima caminata por la playa contándonos la historia de nuestras vidas.

A veces, se reconoce un tanto sexópata, pero ahora dejó de besar sapos y sentó cabeza con su Prince Eric.

Aún me faltan muchas cosas por descubrir de Sirena, pero hace poco descubrí algo muy importante: que en los peores momentos, se puede contar con ella.

Mix-feelings

I expected more from you
I expected less from them
So there's a mixture
of joyous surprise
and disappointment

Hoy: La Niñez


A todos nos han hecho algunas de (o todas) estas preguntas. Es difícil encontrar a alguien que no se sienta disgustado y sólo sienta ganas de responder un METETE EN TU VIDA Y DEJAME EN PAZ. Pero nosotros, chicos educaditos y bonitos, les contestamos con una cordialidad que esconde unos cuantos insultos.


LA pregunta clave va cambiando según la edad y la situación, pero casi siempre envuelve un grado de chusmerío/desubicación, sobre todo si viene de parte de gente con la que una/o sólo intercambia un "hola", un "chau" o un "qué día hoy, eh?".


A continuación, algunos ejemplos:


* Tenés 8 meses de edad, entonces le viven preguntando a tus viejos: "¿Y? ¿Ya habla algo?"

Pará, tarado... no ves que recién tengo ocho meses. Apenas aprendí a sentarme solo y a mantener mi cabeza erguida y vos ya querés que empiece a hablar boludeces? Además, para eso estás vos... imbécil.


* Tenés 1 año de edad, entonces llega la inevitable pregunta: "¿Ya camina esta preciosura?"

Uy, bajá un cambio, che. Esta preciosura va a caminar cuando a MÍ se me cante, y no cuando VOS tengas ganas. ¿Qué? ¿Te molesta verme pasear en mi andador? Vas a ver... voy a tomar carrera y te voy a ensartar las rueditas en las patas... por impaciente.


* Empezás el jardín de infantes y siempre algún imbécil que trata a los niños al estilo Tinelliesco, pregunta: "¿Tenés novio/a, mi amor?"

Tengo tres años, pelotudo. Sólo pienso en juguetes, comida, ir al baño y boludear en el jardín. ¿Qué te hace pensar que me interesa tener un noviazgo? ¿Por qué mejor no vigilás a tu jermu que se la pasa mirando a los obreros que laburan enfrente de tu edificio en vez de romperme las pelotas a mí?


* Entrás a la primaria: "Me imagino que te estarás sacando todos diez en el boletín, no?"

Ehm... NO. Escuchame, gil de goma, yo estoy acá para cagarme de risa con mis compañeritos y joder con la maestra, así que no me vengas con eso del boletín perfectito porque no se me canta. Si vos eras un burro cuando eras chico, no pretendas canalizar tus frustraciones a través de mí... oka?


Continuará...

domingo, 15 de abril de 2007

Culposa pero independiente.

Cada vez que digo "¿Quién me mandó a hacer esto?" después de meter la pata, tengo la secreta (y vana) esperanza de que alguien salte y me diga:
¡Yo!
Y así, deshacerme de responsabilidades. Pero luego, lo pienso mejor y me digo que prefiero hacerme cargo a ser una dominada.

En casos de emergencia

El 99% de las veces que busco el martillo de emergencia en los colectivos en los que viajo, sólo encuentro un cartelito que dice:

En caso de emergencia rompa el vidrio con el martillo.
Muy bien... el cartel, está. El vidrio, está. ¿Y el martillo? Miro a mi alrededor y lo más parecido a un martillo es la palanca de cambios.

No puedo evitar tener dos pensamientos cada vez que descubro semejante negligencia:

1. ¿Hubo alguna vez un martillo ahí?
2. En el caso afirmativo, ¿Qué misterio encierra la desaparición del pequeño objeto?

Y así empiezo a imaginar diversas escenas en mi cabeza... y, por supuesto, me quiero bajar del micro. Pero, como la paranoia no me va a ganar, miro con cariño a la palanca de cambios--el reemplazo salvador.


Me molesta mucho el dramatismo... pero, generalmente, me resulta difícil evitarlo.

Tres signos de que me estoy volviendo vieja

1) Cuando hay humedad, me duele la rodilla izquierda.

De hecho, mi dolor de rodilla es el único indicio que tengo acerca del clima húmedo. Cada vez que me dicen: "Che, ¿Qué me decís de la humedad?", sólo me remito a contestar con un balbuceo idiota asintiendo con la cabeza de modo que la otra persona crea que coincido con ella. Porque NO, no me doy cuenta de si hay humedad o no. Siempre que lo confesado, me abren los ojos como dos huevos duros porque no pueden creer que no me percate. Y bueno, es así. Los cerrados son ustedes, que no saben comprender a una mente diferente.


2) Me salió una cana justo en la parte de adelante de mi otrora joven cabellera.
Reluce como un rayo de luz, la hija de p... y parece que se me riera en la cara. Cada vez que amenazo con sacarla, me susurra al oído: "Si lo hacés, van a venir mis otras hermanas a vengar mi muerte, y ahí te quiero ver... Susana Rinaldi, un poroto va a ser al lado tuyo..." Y, como soy valiente pero precavida, me quedo en el molde y le prometo: "Te voy a teñir tanto hasta que la raíz se te derrita y caigas solita al piso, donde te pisotearé mientras mi amiga tinturita y yo nos matamos a risotadas... muahahaha!"


3) Me levanté un pibe más chico que yo.

Pensé que me iba a sentir más chica, más plena, más vital... y, al final, me siento como una corruptora de menores. Y no, no voy a comentar nada más al respecto, je.

Hoy me dijeron...

...QUÉ BUENAS AMIGAS TENÉS! COMO TE ACOMPAÑAN! SON UNA MARAVILLA!

Y me sentí orgullosa. A pesar de tooooooodo lo malo, soy una afortunada.

sábado, 14 de abril de 2007

Amor con fecha de vencimiento

En uno de los cajones de mi escritorio tengo guardado un bocadito de chocolate pasado de fecha y no me atreví a tirarlo a pesar del tiempo ya que me lo regaló X...

Estoy tratando de definir si es una cuestión de puro amor o si, en realidad, soy una inmunda.
Como ya me encariñé con la golosina vencida, lo más probable es que él solito decida marcharse... o, mejor dicho, que los bichitos que pueda engendrar, se lo lleven en andas hacia la puerta.
Sí. Soy un asco.

¿Un blo--lo qué?

Cuando uno/a considera la idea de convertirse en blogger, hay ciertas preguntas que no fallan; a saber:

1. ¿Qué vas a hacer???? ¿Un qué? ¿Un block?
2. ¿Para qué sirve eso?
3. ¿Y qué escribís?
4. ¿Tenés que pagar para tener ese coso?


Cuando ya lo iniciaste y empiezan a llegar los primeros visitantes, siempre hay alguno que pregunta:

5. ¿Y eso por qué/quién lo escribiste?
6. ¿Y lo hiciste vos sola?
7. ¿Estás ganando plata con esto?


También, siempre hay algún que otro entusiasta que quiere participar (cosa que se agradece) y comenta. Pero ¡ojo! que algunos encuentran en ello, todo un desafío...

8. ¿Cómo veo lo que dijeron los otros (léase "comentarios")?
9. ¿Cómo hago para comentar?
10. ¿Puedo poner lo que quiero?


Algunas de estas preguntas son simpáticas. Otras, un tanto molestas. Para evitarme la tarea de contestarlas personalmente, he aquí mis respuestas:

1. bloG con G de GATO.
2. Buscalo en Internet, que pa' algo está.
3. Leelo y fijate.
4. No.
5. Qué te importa.
6. Sí (con la ayuda de Blogger, por supuesto).
7. Nah (si me pagaran por esto, sería cuasi inmoral... je)
8. ¿Ves donde dice "comentarios"? Bueno, andá ahí. Ah, ¿no lo ves? Bueno, buscalo.
9. Ídem número 8.
10. ¿Me ves cara de censora?

Para sumar otro ejemplo del desconcierto que genera la frase "Che, sabés que tengo un blog", haga clic aquí (y de paso, dese una vuelta por el blog amigo de Cronopio).


Por el bien de mi paciencia y con el fin de no fomentar la confusión, ya no digo que tengo un blog. Y afortunado aquel que lo encuentre.