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miércoles, 22 de agosto de 2007

Hoy: Gente que no aprende más

Tu frase de cabecera: “Ésta es la última vez que me pasa” acompañada por un estruendoso “JA!” de todos tus allegados que saben, positivamente, que ésta no será la última vez...

Ejemplos:
Los reincidentes amorosos: no te cansás de volver con tu ex alegando que “ésta vez es diferente”, “después de tanto tiempo, maduramos”, “si el destino nos volvió a cruzar es porque estamos hechos el uno para el otro...” ¡¡NOOO!! Pero, ¿El fracaso anterior no te hace reaccionar? Si sabés que sus malos hábitos y tus malos hábitos no combinan... y así, por enésima vez, entre pañuelos descartables y una reciente re-re-re-re-re-ruptura te volvés a jurar: “¡No vuelvo más!” pero ¡Shhhh! Tus promesas ya no son creíbles, baby...

Los reincidentes amistosos: conociste a la amiga del primo del cuñado de tu amigo y te cayó tan bien que decidiste contarle tu autobiografía—escabrosos detalles included. “Es que me inspira taaaanta confianza...” ¡ERROR! Luego de que el primo segundo del sobrino de tu vecino Pocho, que nada tiene que ver con la amiga del primo del cuñado de tu amigo te preguntara sobre tu problema de hemorroides (que sólo le confiaste a esa traidora), te das cuenta de que deberías cerrar tu bocota y confiar en unos pocos. “¡No vuelvo a confiar en un desconocido!”, te decís. Pero tu boca es más grande que tu voluntad... sabelo.

Los reincidentes alimentarios: Comiste como si hubieses estado ayunando durante 10 días seguidos... consumiste más calorías que la Tota Santillán en Navidad y no hay manera de que el botón de tu jean se acerque al ojal. Sabés que un simple Alikal no va a calmar la indigestión causada por todo lo que tragaste a destajo. En medio de un malestar insoportable y una panza digna de Blanca Curi antes del cinturón gástrico, realizás el más solemne de los juramentos ante las 4 cajas vacías de pizza “¡No como más así!” Tsk tsk. Eso no se dice... sabés que tu palabra se va a ir con el viento ante la primer milanesa a caballo que te pongan enfrente...

Los reincidentes alcohólicos: Típico. Fin de semana. Amigos. Reunión pre-salida para entrar en clima. Cerveza. Gancia. Fernet. Bar. Screwdriver. Tía María. Vino espumante... Visión nublada. Descompostura. Pasos tambaleantes. Náuseas. Vuelta a casa en un semi-desmayo. Todo da vueltas en la cama. Cabeza que explota y late. “¡No tomo más!” Dejame decirte: “Jaaaaaaaaaaa”. Me río de tu ingenuidad.

Estos son sólo unos ejemplos... ¿Tienen más? Porque, de hecho, todos somos malos aprendices en algún aspecto... al menos, yo lo soy.

viernes, 22 de junio de 2007

Hoy: Gente que no escucha

Tu boca se mueve, emite palabras, frases enteras, claras y ambos hablan el mismo idioma. Está sentado frente a vos y sin embargo, no te mira. Te ve, pero es como si sus ojos te atravesaran y estuviesen mirando lo que hay detrás de vos, como si tuviese visión rayos X.

Su expresión es inalterable: si contás algo triste, ni siquiera vislumbrás una pizca de empatía en su rostro; si contás algo gracioso, puede llegar a expresar una risa de compromiso varios instantes después, porque (de casualidad) puede suceder que logre advertir una sonrisa en tu rostro. Y acompaña pero no sabe de qué se está riendo.

Y vos lo sabés: mientras vos estás hablando, elquenoescucha está pensando en que debería pintar las paredes de su dormitorio porque están llenas de humedad, o que se le está por vencer el cable o, lo más probable, en qué bocadillo va a meter para adueñarse de la conversación.

Sin embargo, no es un problema personal, porque lo hace con todos. Su interlocutor puede estar hablando de trabajo, amores, música, juanetes o física cuántica, y elquenoescucha jamás estará interesado. Así, se empeña en lograr que llegue el turno de su monólogo que, por supuesto, debe ser escuchado con atención porque él sí que tiene cosas importantes para decir... no como vos, tontuelo, que sólo hablás pavadas.

Si es impaciente, no espera e interrumpe cual Mirtha Legrand en sus almuerzos y vos, invitado de cuarta, te quedás atragantado con tus propias palabras cual pedazo de lomo a la pimienta.

Al no escuchar, se convierten en seres no sólo irrespetuosos sino también limitados ya que no se nutren de las experiencias de los demás. No aprenden. No comparten. No evolucionan. Y se quedan encerrados en su burbuja de palabras donde son sordos ante las palabras ajenas y loros parlanchines a la hora de referirse a ellos mismos.
.

No me caen bien, sépanlo.

lunes, 28 de mayo de 2007

Hoy: Gente que no sabe decir que NO

No sabe o no puede o no quiere o le da “cosita”. La palabra NO les resulta una hazaña imposible de lograr. Creen que esas dos simples letras conllevan enormes dosis de crueldad ¿Cómo atreverse?

Un ejemplo típico son los padres permisivos. Sus hijos los dan vuelta como a una media y, así, podemos escuchar diálogos tales como:

—¡Papá! ¡Papá! Tengo una orgía esta noche ¿Puedo ir?
—Uhm... ¿Una orgía? ¿Te parece, nena?
—Daaaaale, pa... no te ortives
—Es que... mi chiquita... tenés catorce añitos recién
—¡No seas malo, papi! *
snif* Me voy a portar bien *snif*
—Bueno, bueno, hijita... secate esas lagrimitas... andá y cuidate, eh
—¡Obvio, pa!


También están esos amigos macanudos que son capaces de empeñar hasta su casa con tal de hacer un favor... aunque sepan que está más allá de sus posibilidades:

—Che, Rosalía, te tengo que pedir un favor ¿No me darías $2000?
—Ehm... ¿Dos mil?
—Pse... me quiero comprar una computadora nueva y no llego...
—Pero ¿No te compraste una hace seis meses?
—Sí, pero viste como es la tecnología... todo avanza. ¿Me los das, entonces? Total, con el sueldo que vos tenés, pod--
—TENÍA, querrás decir... Me echaron la semana pasada
—Uh... bueno, pero tendrás ahorros, ¿no?
—Sí, ahorros teng--
—Buenísimo, ¿Me los das, entonces?
—Ehm...
—No me vas a decir que no, Rosalía...
—¡Claro que te los presto!
—Ehm... mirá, la cosa es que no sé si te los voy a poder devolver...
—¿Ah no? Yo encantada, pero viste que, sin trabajo, los necesito y...
—¿Me estás diciendo que no?
—¡Eso jamás! ¡Claro que te los doy!

Otro ejemplo, son aquellos que le tienen fobia a las discusiones; así, dan la razón por inercia y por el terror a generar un enfrentamiento con los demás. Se muerden la lengua y reprimen sus verdaderas opiniones.

—¿Vamos a bailar?
—[Uf... odio esos lugares repletos de gente y bullicio] Dale, vamos


También están aquellos que jamás dicen NO en terrenos amorosos. Son los famosos Cualquierbondimedejabien. Sus conquistas van desde un sex symbol a un bagayito, sin escalas. La mayoría de las veces, sus amoríos no les agradan pero son incapaces de decir que NO. En el caso de los hombres, muchas veces aparece ese estúpido mito machista que reza: “Si decís que no, sos un boludo”. En otros casos, la soledad les resulta demasiado intolerable y eso hace que se refugien en los brazos de la primera persona que les guiña un ojito.

Seguramente, haya más ejemplos... estos son los que se me ocurrieron a mí. Y para cerrar este post, les dejo estas dos letritas para que las usen como más les guste:

NO

lunes, 7 de mayo de 2007

Hoy: Gente que no baila

Parecen estatuas vivientes... pero ¡no! Puede tratarse de una persona interesante, inteligente, sexy, maravillosa... pero empieza la música y ¡zas! muestra la hilacha. Sin embargo, no hay que meter a todos en la misma bolsa... cada uno tiene sus motivos pa’ no milonguear.


Al que no le gusta bailar
Así de simple. Lo ve como algo aburrido, absurdo y ridículo. No comprende cómo alguien puede divertirse meneándose en la pista al ritmo de canciones como “El Bombón Asesino” o “El Beso del Osito”. Prefiere quedarse sentados charlando con alguien que comparta su rechazo por el baile o algún otro perteneciente a los puntos subsiguientes. Es aquel que suele calificarse de “amargo” por todos sus amigos bailanteros. Él responde encogiendo los hombros e, inclusive, con algún gesto obsceno.

El que no sabe bailar
Se acompleja y se queda parado a un costado de la pista, tomando un trago o conversando con algún otro pata dura. Sin embargo, se le van los ojos hacia los que se atreven a revolear las cachas y dudan “¿Y si me mando...? Nah... mejor no. Voy a pasar un papelón”. Entonces, deciden quedarse en un rincón. Los más osados se animan a ir caminando (lo más rítmicamente posible) hasta la barra meneando la cabecita y moviendo, apenas, los hombros. Pero una vez allí, se abalanzan sobre la primer banqueta disponible.

El que no puede bailar
Un ejemplo muy común es el borracho... pero no el borrachín alegre, eh. Si no, aquel que no puede mantenerse en pie... y si no puede mantenerse en pie, mucho menos podrá bailar. Después, está el que se esguinzó jugando al fóbal o la deprimida que está bien físicamente pero su bajo estado de ánimo le impide mover un músculo.

Finalmente, existe una categoría que sí, baila, pero pareciera que no:

El que no sabe bailar... pero baila
En este caso, ellos, supuestamente, bailan; pero si se los observa detenidamente, una se pregunta si en realidad lo están haciendo. Se los ve contorsionarse grotescamente sin seguir el ritmo. Así, un bals puede llegar a bailarse como una chacarera y un rock and roll, como una cumbia. Otros son una suerte de Robocop oxidado con carita de “Julio-Bocca-un-poroto-al-lado-mío” porque, lo mejor que tienen es la actitud. Si bien tienen dos pies izquierdos, los pibes le ponen toda la onda. A veces, creen ser los reyes de la dancefloor debido a la gran cantidad de miradas que reciben. Pero no, chicos... no los miran por eso.

¡¡Caaaaaaaaambiame la música!!
Update: Para ilustrar esto, no se pierdan este post de my dear Pumplafiz! y cuando lo vean, no se oviden de hacer clic en el link... si no, no tiene gracia, eh (de paso, los que no conocen el blog de la Princesa Bacana... chusmeen que está muy bueno)

miércoles, 2 de mayo de 2007

Hoy: Gente que no llora

Ya sea por una cuestión de orgullo, vergüenza o frialdad, losquenolloran mantienen sus ojos secos como dos bolitas de lija.

Miran Bambi y ni una lagrimita se les cae. En el final de Ghost, la sombra del amor, miran con burla y cierto desdén, a la persona que está a su lado moqueando desconsoladamente cuando la Demi Múr y el Patric Sueisi vuelven a verse. Les rompen el corazón y se les hace un nudo apretadísimo en la garganta, pero ¡No señor! No van a llorar ni aunque les paguen (bueh, si son de losquenolloran interesados, *quizás* puedan hacer el esfuerzo...)

Van caminando descalzos cuando ¡Paf! (sepan disculpar la interjección, pero no se me ocurría otra más adecuada--se aceptan sugerencias), se estrolan el dedo meñique del pie izquierdo contra la mesa de roble. Aprietan los dientes, los ojos se le ponen un tanto vidriosos, su tez se torna colorada, emiten un agudísimo "aaaayyyy" y, por supuesto, dirigen insultos varios a la desubicada mesa de roble que se les cruzó por su camino, pero... estallar en lágrimas, eso JAMÁS!

No hay película, mala noticia, velorio, golpe, desilusión o abandono que haga que sus conductos lacrimales se pongan en funcionamiento.

Ni siquiera, la rabia ni la furia logran que sus ojitos emanen líquido alguno--que, a estas alturas, ya se cotiza como si fuese petróleo.

Tampoco hay felicidad que los conmueva hasta el punto de llorar. Recibirse luego de años y años de estudio, la llegada de un hijo, su propio casamiento (ni hablar, el de otros), un esperadísimo ascenso, ganarse el pozo vacante del Quini6... NOTHING.

En contraposición a losquenolloran, se encuentran los lágrimafacil. Algunos de ellos encuentran un atrayente desafío en sus polos opuestos y son capaces de empeñar a su propia abuela con tal de hacerlos llorar. Así, les cuentan la historia de un adorable cachorrito que perdió una patita luego de ser cruelmente abandonado en plena calle por el inescrupuloso camionero que lo atropelló con su acoplado. Si eso no funciona, el lágrimafacil procede a relatarle su anécdota más terrible y, mientras la cuentan, por supuesto, explotan en un amarguísimo llanto con la (vana) esperanza de contagiar alquenollora. Y si esto tampoco funciona, le echan bien en cara la experiencia MÁS dolorosa del mismísmo quenollora (esta táctica es la más cruel). Sin embargo, Mr. (o Ms. o Mrs.) Ojo-de-Piedra-Durán, no te llora ni a palos.

Algunos de losquenolloran, se sienten orgullosos de su condición de (supuestos) fuertes. Otros, quisieran deshacerse de su dura coraza y moquear escandalosamente como un niñito de tres años al que su mamá deja en el jardín de infantes. Y también hay quienes no le dan importancia.

De todas maneras, sabemos que en algún momento (seguramente, a solas) a losquenolloran se les pianta un lagrimón (Sabemos que tienen sentimientos, zonzos). Y, que quede bien clarito: que a alguien le cueste llorar no significa que tenga sentimientos menos nobles que aquellos que se la pasan de llanto en llanto. ¿Oquei?

martes, 24 de abril de 2007

Hoy: Gente que no cocina

...porque no tiene tiempo, no sabe o no le gusta.

Esta clase de sujetos suele identificarse por la enorme cantidad de imanes que adornan su heladera (casi vacía, por cierto).

Su mejor amigo es Mr. Delivery y todos los días, puede verse cómo alguna motito frena en su domicilio para llevarle el morfi. Entre sus predilectos, encontramos:

*Pizzería "Te Doy Masa"

*Casa de comidas "La Milanga Crazy"

*Parrilla "El chinchulín sabroso"

*Pastas para llevar "Agarrame el mostachole"


En su casa podés encontrar desde libros sobre física cuántica hasta diccionarios mandarín-español/español-mandarín, pero es MUY poco probable que te topes con un libro de recetas. Si en una revista viene un suplemento de cocina, se detendrá en él sólo dos o tres segundos para chusmear las fotitos.


Sus mayores logros culinarios consisten en:

* Torta de chocolate "Exquisita"

* Sanguchito de pan lactal y jamón cocido

* Paty a la plancha

* Salchichas hervidas (que, la mayor parte de las veces, se le hincharan como piñatas ya que se cuelga hablando por teléfono y las abandona a su suerte)


Uy... bueno, dejo acá porque me acaba de sonar el timbre... debe ser el del delivery con el pollito al horno con dos porciones de fritas.


Dedicado a:

*Eleonora, que pretendía cocer los fideos con agua fría

*Sirena, que salsea los fideos directamente desde la lata

*Y ¿Por qué no? A mí misma, cuya especialidad son las "salchichas a la Violet"


lunes, 23 de abril de 2007

Hoy: Gente que no tiene sentido del humor

Hay personas que no se ríen. O, se ríen, pero no saben por qué, algo así como por compromiso.
A algunos, no se les cae un chiste ni por casualidad. Siempre hablando con un único sentido, formal y aburrido. Dicen las cosas como son y no permiten lectura entre líneas. La única sonrisa que pueden sacarte es aquella que te produce su patética personalidad.
Otros, no entienden el humor de los demás. No importa que sea un chiste, un juego de palabras, un comentario humorístico al pasar: nada. No entienden nada. Son esos que te piden que les expliques el chiste, que te miran con ojos muy abiertos y un gesto entre sonrisa forzada y seriedad confusa ya que, sabemos que por dentro, se está preguntando si estás siendo irónico o directo. Son aquellos que te hacen arrepentir de haber dicho una boludez porque su silenciosa y gélida respuesta, te quita todas las ganas de seguir hablando macanas.
Y también están esos individuos simpaticones que se la pasan contando anécdotas sin gracia, juegos de palabras sin sentido, chistes viejos (y malos) que ni siquiera ellos mismos comprenden, y suelen acompañarlo con sonoras risotadas. Pubeshito... es el único que se ríe de sus intentos (fallidos) de humorada. A veces, nosotros también nos reímos... porque, por lo menos, el pibe le pone onda.

jueves, 12 de abril de 2007

Hoy: Gente que no entiende

Como profesora, tengo mucho contacto con gente que no entiende. No sé si se trata de una cuestión de negación ante la materia o de puros burros.

Así me encuentro con las siguientes respuestas:

YO: A ver, te doy una pista. Es un verbo.

CABEZA DE CHORLITO: Ehm... ¿Pared?

YO: Pero, Cabeza de Chorlito... eso no es un verbo... ¿Alguna vez escuchaste el verbo "Yo paredeo, Tú paredeas, Él paredea..."?

CABEZA DE CHORLITO: Uhm... creo que no.

YO: ¿Entonces?

CABEZA DE CHORLITO: ¿Qué es un verbo?

YO: Es una acción, como por ejemplo, escribir, bailar, jugar, saltar... ¿entendés?

CABEZA DE CHORLITO: Ehm... sí.

YO: Bueno, entonces, ¿Cuál es el verbo que estamos buscando?

CABEZA DE CHORLITO: Uhm... ¿Música?

También existen aquellos que no entienden un chiste... y eso suele venir acompañado con la (desagradable quita-gracia) explicación que te hacen dar ganas de haber cerrado tu bocota y no haber contado nada.

Otros no entienden de música y te preguntan: "¿Cómo te puede gustar *eso*? Vos sola los conocés..." Y una responde resginadamente: "Son los Rolling, querido, son los Rolling".

Otros no entienden de vinos y afirman que "El Uvita tinto en tetra con jugo de naranja Tang es lo más".

Hay quienes no entienden de arte y te comentan: "Fui a una exposición de un loco que pintaba latas de tomates, o sopa, o algo así... re colorido, pintaba el chabón..." Y vos preguntás: "¿Me estás hablando de Andy Warhol?" Y ellos te miran con cara de "¿Lo quién?"

Algunos no entienden de política y hablan del MeneN, del KiLner, o de la deuda eSterna. Y aquellos otros que no entienden cómo alguien puede ser tan boluda/o cuando se enamora y te dice: "Yo JAMÁS haría algo así... vos estás en pedo."

Existen aquellos que no entienden de computación:

NI IDEA DE COMPUS: Mi computadora anda lenta...

YO: Uhm... ¿Tendrás algún virus?

NI IDEA DE COMPUS: ¿Qué tiene que ver mi salud con lo que te acabo de decir?

YO: No... digo, si tu compu no tendrá un virus.

NI IDEA DE COMPUS: Yo qué sé...

YO: ¿Qué antivirus tenés?

NI IDEA DE COMPUS: ¿Qué es eso?

YO: Uf... fijate en los programas que tenés en "Inicio"

NI IDEA DE COMPUS: Acá hay una tecla que dice "Inicio" pero me cambió la rayita esa que te marca donde escribís y me la mandó al principio del renglón... pero no me apareció nada...

YO: ¡No! Fijate en la esquina inferior derecha de tu pantalla, vas a encontrar en la barra la palabra "Inicio"... metete ahí.

NI IDEA DE COMPUS: Nah... a ver si rompo algo...

YO: No vas a romper nada, quedate tranquilo...

NI IDEA DE COMPUS: ¿Ves? Las máquinas de escribir eran mejores... no se enfermaban.

Y otros no entienden razones... Esos son, quizás, los más peligrosos.

sábado, 7 de abril de 2007

Hoy: Gente que no tiene humildad

Bueno, basta. No importa lo que me digas. No voy a perdonarte JAMÁS lo que me dijiste antes.


Sí... sí... ya sé que te volvés loco con mi cuerpo escultural y que el brillo de mis ojos encandila a cualquier ser desprevenido que se cruza en mi camino. Y también sé que te morís por abrazar mi cintura de abispa lipoaspirada y que mi cabello es tan sedoso como el de un ángel.

Pero, no. Lo que me dijiste ayer no tiene perdón. Un insulto infundado e injusto. No puedo aceptar tus disculpas.

Callate... que no vas a lograr nada ahor--ehm... ay, sí, querido! Obviamente te derretís cuando me ves sentada, de piernas cruzadas, tan esbeltas y hermosas. Y que mi voz es igual a la de Daisy May Queen. Sí... ya sé que mis labios son más pulposos que los de Angelina Jolie y que mi piel te deja sin aliento... como a todos.

Pero no quiero escucharte más. Por más que me digas todas estas cosas que yo ya sé--al igual que todo el mundo. Mi amorrrrr... me estás diciendo cosas que todos saben! Que soy divina, sexy, elegante, despampanante... pero no vas a convencerme.

Puedo perdonarte cualquier cosa... MENOS lo que me dijiste ayer.

No puedo tolerar que me hayas llamado presumida!!!!

El Hombre Rexona (o Gente que no te abandona)

Como bien lo indica su nombre, el Hombre Rexona, No Te Abandona.

Te llama a primera hora de la mañana para ver cómo estás, qué hay de nuevo en tu vida, y vos le contestás "lo mismo que hace ocho horas, cuando hablamos desde las 22 hs. hasta las 01 hs."

Si te tirás a dormir una siesta, al despertarte, te encontrás con quince mensajes de texto y catorce llamadas perdidas para chequear si ya terminaste con tu siestita... porque le comentaste que te ibas a dormir un ratito y ya pasaron dos horas.

Si no te conectaste al MSN durante la tarde, se preocupa y si salís con tus amigas, se ofrece a pasarte a buscar a la hora que sea, sin importar que estés a dos cuadras de distancia o en el Chaco.

Te manda mails con frases cursis y fotos de tu flor preferida y se aparece en tu casa a la hora del almuerzo con la excusa de que te extrañaba, siendo que lo viste, por última vez, esa misma mañana.

Si te llama cuando te estás bañando, después te reclama "¿Cómo no te llevaste el celular al baño?" y si tiene hijos, les habla de vos y te dice "Maurito está loco por conocerte" o "A Maurito no le va a gustar que fumes, eh?" o "Maurito me estuvo preguntando por vos todo el día" o "Maurito me contó que te conectaste cinco minutos anoche".

Te dedica poemas vía e-mail, MSN, radio, celular y hasta se juega con pasacalles y pintadas con aerosol en cualquier pared libre de tu barrio (inclusive en la de tu propia casa).

A los dos días de conocerte, dice que te quiere, te ama, te extraña y no puede vivir sin vos.

El Hombre Rexona sólo puede llevarse bien con una Mujer Rexona. Otro especímen asfixiante y excesivamente demandante que esté gustosa de recibir lo que ella misma da. Para ellos, el amor equivale a acoso y la independencia les resulta una idea descabellada.

En las reuniones, hasta toman del mismo vaso. Tienen los mismos amigos: otras parejas Rexona, con quienes se juntan a jugar al bridge, tomar el té o, en noches muy alocadas, se van a ver una peli al cine (en general, optan por las comedias románticas o familiares).

Ven a sus conocidos solteros con cara de lástima y suelen emplear frases como: "El amor está a la vuelta de la esquina" o "El amor llega cuando menos lo buscás".

Una vez tuve a un Hombre Rexona en mi vida. Gracias a Dios, sólo una vez. Y nunca más. Por eso sé que, si bien, "nunca te abandona", también es cierto que, a la larga, el envase por fin se vacía.

viernes, 6 de abril de 2007

Hoy: Gente que no sabe hacer deportes.

Y sí, yo soy una de ellas.


Nunca pude hacer la medialuna. Habré logrado una vertical más o menos digna, sólo unas dos veces en mi vida. En el furor del paddle, me compré la paleta pero, podría decirse, que está sin estrenar, ya que, todas las veces que jugué, le erré a la endemoniada pelotita. En el voley, la pelota me esquivaba (o yo la esquivaba a ella), de modo que nadie quería tenerme en su equipo. En el test de Cooper, terminaba agitada y destrozada. Probé con patín, pero me rompí el traste treinta y ocho veces en dos semanas, así que en el afán de proteger mi integridad física, abandoné.

Recuerdo que mi viejo, me vendaba el brazo de vez en cuando para hacerme zafar de alguna prueba de educación física. Obviamente, que a la cuarta vez en un año, ya sonaba demasiado poco creíble, así que optaba por fingir una descompostura o renguear con cara de "ay de mí".

También me acuerdo de un momento glorioso: Patio del colegio. Partido de voley. Me tocaba sacar (ufa!). Dispuse la pelota sobre mi mano, con el brazo izquierdo extendido y la mano derecha preparada para golpear a mi enemiga, la pelota. Me concentro. La miro y le pido "No me falles ahora". Saco y... ¡éxito total! Vi cómo el resto de mis compañeras, que miraban sentadas, se pusieron de pie y estallaron en un estruendoso aplauso coreando mi nombre. Me sentí una star, la versión femenina de Marcos Milinkovic... ya me imaginaba recibiendo la medalla de oro en las Olimpíadas, mientras una multitud de fans me llevaba en andas por las inmediaciones del colegio--pero no. En unos segundos, la pelota, llena de furia y venganza, se dirigió a mí para romper con todos mis sueños. No pude ni tocarla. Y volví a mi amarga vida de fracasada deportista.

jueves, 5 de abril de 2007

Hoy: Gente que no da consejos

Hay personas a las cuales no les gusta dar consejos. Otras que no saben hacerlo. Yo no sé si será falta de empatía, de paciencia o de ganas. Lo cierto es que estos seres anti-advice suelen ser identificados mediante el uso de algunas de estas frasecitas:



- No sé qué decirte.

- Ah, mirá vos.

- Uh.

- Es lo que hay.

- Y bueh.

- La vida es así.

- No es para tanto, che.

- Qué se le va a hacer.

- Qué mal... che, ¿me das otro mate?

- No te hagas mala sangre.

- ... (silencio generalmente acompañado por una humillante mirada de lástima)



Y bueh... Qué se le va a hacer, tampoco me voy a hacer mala sangre si es lo que hay.