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jueves, 5 de julio de 2007

Reality-check



Una se da cuenta de que los años no han pasado en vano cuando la siguiente conversación tiene lugar:

Belén (10 años): ¡Voy a ir a ver Casi Ángeles al Gran Rex!

Violeta (10 años X 2,7): Uy, qué bueno, Belén... debés estar muy contenta

Belén (10 años): ¡Siiiiií! ¿Vos fuiste al Gran Rex alguna vez?

Violeta (10 años X 2,7): Claro que fui...

Belén (10 años): ¿Y qué fuiste a ver?

Violeta (10 años x 2,7): Jugate Conmigo

Belén (10 años): ¿Mh? ¿Qué es eso?


Nota mental: Entonces, mejor no le digo que fui a Feliz Domingo para la Juventud.

Confesión: Yo estaba "enamorada" del Chino (y me la banco)
.
Promesa: Próximamente, contaré alguna que otra anécdota como ex fanática de J.C. (bueh, che... que el 95% de ustedes seguro lo miraba...)

miércoles, 13 de junio de 2007

Inversamente proporcional

* Cuanto más cansada estoy, menos puedo conciliar el sueño.

* Cuantas más cosas tengo por hacer, menos ganas tengo.

* Cuantas menos cosas tengo por hacer, más ganas tengo de hacer cosas.

* Cuanta menos plata tengo, más cosas me quiero comprar.


Y una, la más grave...

* Cuantas más ganas tengo de ser feliz, menos hago por lograrlo.


No, no soy una jodida (bueh... no soy tan jodida). Simplemente, son momentos en los cuales me domina el mundo de lo inversamente proporcional y se suman las contradicciones.


Este post, de hecho, surge de otro ejemplo:

"Cuantas más ganas tengo de postear, menos ideas tengo"

viernes, 20 de abril de 2007

Nada tan deseado como aquello que no se posee

Suelo llevar un cuadernito en el bolso. El 95% de las veces, no lo uso, pero el hecho de saber que lo tengo a mano en caso de necesidad, me produce una tibia calma.


Hoy me lo olvidé. Llevé la lapicera pero dejé el cuadernito sobre la mesa de casa.

De repente, empecé a sentir la urgencia de tenerlo conmigo. Se me vinieron a la cabeza billones de ideas para postear (¡Fah... qué 'sagerada!), direcciones que necesitaba anotar sí o sí, una lista de nombres de personas con las que me urgía comunicarme luego y la imperiosa necesidad de asentar por escrito hasta mi DNI, fecha de nacimiento y domicilio, en caso de golpearme la cabeza accidentalmente y olvidar aquellos datos tan importantes.


Me di cuenta de que estos pequeños caprichitos, me suceden bastante a menudo (aunque, afortunadamente, no duran demasiado).


Por ejemplo, cuando me doy cuenta de que salí a la calle sin haber llevado un abrigo "por las dudas", empieza a darme frío. No me importa que haga 35º a la sombra, ni que todos a mi alrededor se paseen en musculosa y ojotas. Ah, no. Yo necesito mi campera, mi pulóver, mi polera. ¡A ver si más tarde refresca!


Cuando me quedo con $1,50 de saldo en el celular, se me antoja abusar de los mensajes de texto y llamar a todo el mundo (inclusive a aquella tía un poco sorda con quien jamás hablo). Y cuando me quedan pocos cigarrillos, siento la implacable urgencia de fumar el triple de lo habitual.


Sin embargo, una vez que le pongo fin a la carencia en cuestión, me doy cuenta de que no era pa' tanto. Miro el cuadernito y no se me ocurre qué escribir. Ando todo el día con la campera en la mano, muerta de calor. Cargo crédito en el celular y no tengo ganas de usarlo. Me compro puchos y me siento asqueada de fumar.


Es verdad lo que se ha dicho: "La posesión es el sepulcro del deseo."

martes, 17 de abril de 2007

Pensaré en tí cada vez que me bañe...

Mi perra acaba de lastrarse la mitad de mi esponja vegetal.



La otra mitad, está despedazada, en mi cesto de basura.


Miro los restos de mi pobre esponja. Miro a mi perra. Mi perra me mira y no me puedo enojar.


Qué se le va a hacer... soy una madre permisiva.

domingo, 15 de abril de 2007

Culposa pero independiente.

Cada vez que digo "¿Quién me mandó a hacer esto?" después de meter la pata, tengo la secreta (y vana) esperanza de que alguien salte y me diga:
¡Yo!
Y así, deshacerme de responsabilidades. Pero luego, lo pienso mejor y me digo que prefiero hacerme cargo a ser una dominada.

Tres signos de que me estoy volviendo vieja

1) Cuando hay humedad, me duele la rodilla izquierda.

De hecho, mi dolor de rodilla es el único indicio que tengo acerca del clima húmedo. Cada vez que me dicen: "Che, ¿Qué me decís de la humedad?", sólo me remito a contestar con un balbuceo idiota asintiendo con la cabeza de modo que la otra persona crea que coincido con ella. Porque NO, no me doy cuenta de si hay humedad o no. Siempre que lo confesado, me abren los ojos como dos huevos duros porque no pueden creer que no me percate. Y bueno, es así. Los cerrados son ustedes, que no saben comprender a una mente diferente.


2) Me salió una cana justo en la parte de adelante de mi otrora joven cabellera.
Reluce como un rayo de luz, la hija de p... y parece que se me riera en la cara. Cada vez que amenazo con sacarla, me susurra al oído: "Si lo hacés, van a venir mis otras hermanas a vengar mi muerte, y ahí te quiero ver... Susana Rinaldi, un poroto va a ser al lado tuyo..." Y, como soy valiente pero precavida, me quedo en el molde y le prometo: "Te voy a teñir tanto hasta que la raíz se te derrita y caigas solita al piso, donde te pisotearé mientras mi amiga tinturita y yo nos matamos a risotadas... muahahaha!"


3) Me levanté un pibe más chico que yo.

Pensé que me iba a sentir más chica, más plena, más vital... y, al final, me siento como una corruptora de menores. Y no, no voy a comentar nada más al respecto, je.

jueves, 12 de abril de 2007

Confesión mediática


El único motivo por el cual me hubiese gustado ser famosa

es para plantarme frente a Jorge Rial y decirle:



No... yo de mi vida privada no hablo.

miércoles, 11 de abril de 2007

Ay, ay, ay

Creo que estoy a punto de sumar otro ejemplo.

Mah sí... antes de ir, me compro un paquete de Carilinas y fue.


Sí, a uds., manga de prejuiciosos reprimidos... estoy a punto de hacerlo. ¿Y qué?

lunes, 9 de abril de 2007

Soy una Q-U-E-J-O-S-A

Cuando no tengo nada para hacer, me quejo. Porque eso me genera aburrimiento. Y el aburrimiento, bajón.

Cuando tengo mucho para hacer, me quejo. Porque eso genera cansancio. Y el cansancio, mal humor.


Cuando me levanto temprano, me quejo. Porque preferiría dormir hasta el mediodía.
Cuando me levanto al mediodía, me quejo. Porque hubiese querido haber aprovechado mejor mi mañana.


Cuando tengo un casamiento, me quejo. Porque no sé qué ponerme.
Cuando no tengo un casamiento, me quejo. Porque hace mucho que no tengo una fiesta.


Cuando fumo poco, me quejo. Porque la ansiedad aumenta. Y eso me vuelve (aún más) insoportable.
Cuando fumo demasiado, me quejo. Porque en vez de respirar, parece que silbo.


Cuando me compro ropa, me quejo. Porque me gasté doscientos mangos en diez minutos.
Cuando no me compro ropa, me quejo. Porque siempre me pongo lo mismo.


Cuando hace frío, me quejo. Porque el aire helado me paraliza.
Cuando hace calor, me quejo. Porque el aire caliente me hace transpirar.


Cuando tengo que viajar, me quejo. Porque tengo que hacer miles de preparativos.
Cuando no tengo que viajar, me quejo. Porque me siento estancada en la rutina de esta ciudad.


Cuando me viene, me quejo. Porque me siento molesta e hinchada.
Cuando no me viene, me quejo. Porque no estoy preparada aún para ser madre.


Cuando aparece X, me quejo. Porque, al final, la cosa no se termina más.
Cuando no aparece X, me quejo. Porque, al final, la cosa se terminó.


Pero no se dejen engañar, eh? A pesar de todo, soy una piba macanuda, che.

domingo, 8 de abril de 2007

Match Point



La gente no me entiende.

Yo no entiendo a la gente.


Vamos a ver cómo
logramos el desempate.

viernes, 6 de abril de 2007

La insoportable levedad del Ser®


No me gusta el yoghurt. No hay vuelta que darle. Apenas tolero el sabor durazno. Pero no hay caso. Me cuesta mucho tomarlo.


Sin embargo, hay que alimentarse sanito, de modo que, el otro día hice de tripas corazón y me compré un sachet.


Durante un par de días, quedó en la puerta de la heladera. Lo miraba de reojo, con una mezcla de satisfacción y culpa. Pobrecito, el youghurtcito... me miraba como diciendo "Daaaale... tomame!" Y yo, me hacía la tonta y manoteaba la jarra de agua, o el paquete de fiambre.


Un buen día, abrí la heladera, sigilosamente me acerqué al yoghurt y con un gesto de desgano, me dispuse a abrir el sachet. En eso, veo la fecha de vencimiento: Lo había comprado ya vencido.


Ahí me di cuenta de mi auto-boicot: supongo que inconscientemente no me fijé en la fecha de vencimiento con la esperanza de que estuviese pasado de fecha y así, zafar de tomarlo. De ese modo, me siento satisfecha de haber tenido la intención, al menos, de haber tomado yoghurt y mitigué la culpa de nunca hacerlo.


Quizás, este tema del auto-boicot sea una complicada y absurda teoría inventada... pero me gusta más en comparación con la otra, la más probable: que soy una boluda que no se fijó cuándo vencía el maldito Ser®.

jueves, 5 de abril de 2007

Pasame una Carilina

Cinco ejemplos en los cuales escupí al cielo y me cayó en la frente:

1. "Yo me bancaría tener un jefe re hincha pelotas..."

2. "No entiendo a esas parejitas melosas que se la pasan a los chupones frente a la gente..."

3. "Yo no sirvo para relaciones light..."

4. "Ni loca fumo... no tolero el olor a cigarrillo..."

5. "Yo jamás volvería con un ex... si se terminó, se terminó."

El poder de la autosugestión


Siempre que camino por el centro, me imagino que me voy a encontrar con alguien. Así, termino confundiéndome a los más perfectos extraños con gente a la que conozco. Ayer, por ejemplo, creí ver a una ex compañera de estudios con su novio (cosa muy poco probable ya que viven en el sur desde hace unos años), a la hermana de Sarah, a mi mamá con veinte años encima, a mi papá con treinta kilos más y anteojos de sol y hasta a mí misma... hasta que vi que la persona en cuestión llevaba puesta una extremadamente-colorida babucha rayada. Ahí me di cuenta de que no era yo... JAMÁS usaría algo así!

lunes, 2 de abril de 2007

Pajarito que volás bajito


Recién estaba mirando una propaganda, en la cual una chica rubia, se desploma placenteramente en una hamaca paraguaya. Entonces, exclamé:


"Ay, mi sueño es tener una hamaca de esas...!"


Ahí me di cuenta de lo bajo que vuelan mis sueños últimamente...

sábado, 31 de marzo de 2007

Krusty, el muñeco diabólico



Una: -Se parecía al payaso de los Simpson... ¿Cómo es que se llama?
Otra: -Ah, sí... el payaso Chucky.


Lo confieso, esa "otra" fui YO.

jueves, 29 de marzo de 2007

Esquivando el kiosco

Ayer iba caminando a ver a mi psi. Veo que me aproximo a un kiosco:

"Ah, un kiosco, joya... así me compro mentitas..."

Al segundo, recuerdo que ya he comprado allí antes:

"Uy, ¡No! Ahí son unos chorros... te las cobran como 0,70 centavos... ni loca."

Media cuadra más adelante, se me ocurre encender un pucho. Primero, busco el encendedor en el bolso. No lo encuentro. Desespero. No me puede estar pasando esto:

"¡No te puedo creerrrrr! Qué imbécil... no traje el encendedor!!!!! Uf... ahora me voy a tener que comprar otro... o, mejor, fósforos, son más baratos... nah, mejor pido fuego..."

Cuando encuentro los cigarrillos, respiro aliviada. El mundo tiene otro color. Adentro del paquete, está mi encendedor, reluciente... el plástico transparente se ve brillar y sonrío.

Qué bueno que sólo me preocupo por cosas importantes en la vida.

lunes, 26 de marzo de 2007

Nudo en la garganta


Estuve mal con Isabella. Es buena mina. No fui a su casamiento y ella ahora me llama para ofrecer su ayuda en lo que necesite. Se me hizo un nudo en la garganta cuando la escuché. Pensé que era una amistad perdida, y ahora me doy cuenta de que sólo estaba escondida detrás de falta de comunicación. Le pedí perdón. Prometo no volver a fallarle.