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sábado, 16 de junio de 2007

Con ustedes... Papá Violeta


Quien no juzga mis decisiones y, a pesar de estar en desacuerdo, las apoya.
Quien me hace reír descubriendo un chiste en todo.
Quien me transmite, ante todo, la importancia de amarme y confiar en mí misma.
Quien me anima a que me arriesgue y me da ejemplo con su incansable lucha.
Quien tiene el don de descubrir el lado bueno de cada situación adversa.
Quien me consuela y me aconseja sin que yo se lo pida porque sabe que lo necesito.
Quien se ha sacrificado toda su vida para ofrecerme todo y más.
Quien me defiende contra todo y todos y me escucha siempre.
Quien comparte sus anécdotas para hacerme reír o pensar o aprender, pero no pretende que viva su vida, sino la mía.
Quien me alienta a tomar determinaciones haciéndome ver mis virtudes.
Quien se siente orgulloso de mí aún cuando yo no me enorgullezca de mí misma.
Quien daría su vida por su familia y tiene el corazón más grande que yo haya conocido jamás.
Quien se ríe conmigo de las mismas cosas y siempre me ha dado alas.
Quien llora cuando lloro y sonríe cuando sonrío.
Quien me ama incondicionalmente.
FELIZ DÍA, PAPÁ
(un poquito adelantado)
Te amo con toda mi alma

martes, 22 de mayo de 2007

Hasta siempre


La Máquina Extraordinaria va a extrañar mucho a
Mario Mazzone.

Días tristes y mañanas que no serán las mismas.

lunes, 23 de abril de 2007

Reporting a missing person


Hace mucho que no sabemos nada de Pochi.


Pochi buscaba novio. Y Pochi lo encontró. Un ser 100% patético y dependiente, tal como ella. Su otra mitad, su media naranja o, más acertadamente, su peor-es-nada. Porque antes que seguir acostándose con pibes que no la valoraban y le escapaban como al Katrina, ella manoteó a su "Die".


Y, así, se las picó. Abandonó a sus amigas porque ahora Pochi sale con Die y otras parejitas empalagosas. Seguro se juntan a cenar todos los viernes, después, toman un cafecito y, cuando se ponen muy locos, se alquilan un VHS y comen pochoclos.


La mamá de Pochi está contenta porque su hijita secotaquenohaceunchisteniquelepeguen ya no se junta con nosotras, sus ex amigas loquitas. Si supieras, mamá de Pochi... tu chiquita era ligera como Silvia Suller, pero con esa carita de nada parecía una santita. Repito, parecía.


Pero, ahora Pochi casi convive y se presenta con un "Yo estoy muuuuy bien", con ese tonito de Mechupaunovariosiavostevacomoelculo.


Cuando bailábamos "raro" (según ella) con Sarah, nos retaba: "Ay, chicas... me dan vergüenza" y nosotras, por supuesto, nos esforzábamos por contorsionarnos de la manera más llamativa sólo para sacarla de sus casillas.


Pochi no abre mucho la boca cuando habla, como si siempre estuviese apretando los dientes y dejando escapar palabras apretadas, agrias, aburridas. Pochi es una chica que no dice malas palabras, vomita sin emborracharse, tiene problemas de presión alta y un único tema de conversación: su Die.


No sé en qué más andará Pochi en estos días y ¿la verdad? Tampoco me importa.

lunes, 16 de abril de 2007

La Sirenita


Sirena es una piba macanuda. Habla mucho y gesticula al hacerlo. Le gusta la ópera aún atentando contra los convencionalismos que rigen la edad. No es extraño oírla cantando al pasar agudísimos "You're beautiful..." y tampoco es raro escucharla decir que anda de parcial en parcial. Cada dos por tres, se lleva a las patadas con su jefe, pero tiene un laburo muy piola.
Con Sirena tenemos algo en común... o mejor dicho, a "alguien". Recuerdo una larguísima caminata por la playa contándonos la historia de nuestras vidas.

A veces, se reconoce un tanto sexópata, pero ahora dejó de besar sapos y sentó cabeza con su Prince Eric.

Aún me faltan muchas cosas por descubrir de Sirena, pero hace poco descubrí algo muy importante: que en los peores momentos, se puede contar con ella.

lunes, 2 de abril de 2007

El empleado del mes de feVrero


Willy es un chico que parece buenazo, inocentón... y no lo es tanto. Familiero. Duro para los libros. Su mayor logro fue ser Empleado del Mes y ganarse un CD player.

Parecía que podía apuntar más alto, pero aparentar es su mayor trampa. Tiene novia pero ha tenido ex-novias amantes (¿quién no?) y le cuesta expresarse. "Soy cuadrado", dice. Y nadie se atreve a discutírselo. Presiento que en primer grado, cuando enseñaron la letra "V" faltó, pobrecito. "Boi a ber si nos podemos juntar la semana que biene", escribe. Y al leerlo te provoca una sonrisa, mezcla de ternura y horror.
Cuando me acuerdo de él, lo veo siempre enfundado en "aquel" pulóver gastado... pero le quedaba bien. Lindo chico, este Willy. De esos gauchitos simpaticones que hablan con todo el mundo.

Hace ya un año que no sé nada de él. Lo pesqué en una mentira y goodbye. Se pisó solo... y era de esperarse. Me dejó pocos recuerdos... pero cuando esos recuerdos aparecen (lo cual no sucede muy a menudo, debo reconocer) me crece una sonrisa pícara que evoca noches de pizza y vino tinto.

sábado, 31 de marzo de 2007

Por las noches la Soledad desespera

Soledad se reía mucho... con violencia. Enseguida te amaba y te decía "tío", "papito" o "bebé", fueses hombre o mujer.

Le dabas mano y se tomaba hasta el codo en sólo un par de minutos y se hacía la santa. Se horrorizaba después de mandarse alguna y juraba y perjuraba que NUNCA ANTES había hecho algo así. "Tenés que creerme", rogaba. Y yo le creía, porque tampoco era quién para juzgar.

Era de esas minas que se calentaban con los tipos de las otras--si eran conocidas o amigas, mucho mejor. Mentía e inventaba. Decía que los cuchillos desaparecían misteriosamente de su lujoso dúplex (que, según me enteré después, le bancaba su ex-jefe).

Pero ahora el gato trepó más alto y es amante de reconocido DT de un equipo de fóbal de 1º divisón.

Admito que muchas de las noches más divertidas de mi vida, las pasé bareando con Soledad. Pero es una mina jodida, una zorra que no recomiendo. Y si te encontrás con ella, contá los cuchillos que le quedan en el cajón de la cocina de su lujoso dúplex... y si la próxima vez que los contás, le falta uno, tené CUIDADO. Es el que tiene preparado para clavarte en la espalda.

jueves, 29 de marzo de 2007

Pepa Legrand

La tía Pepa se la pasa diciendo malas palabras—no le importa si te conoce, o no. Dice que está más allá de todo y que tiene derecho a hacer o decir lo que sea del modo que quiera, le joda a quien le joda. Usa ojotas, aún en invierno, porque se le hinchan los pies y siempre anda de batón.

Pesa más de cien kilos, la tía y, sin embargo, ella te afirma: “¡Pero yo no como nada...!”. “Entonces es magia...”, me digo. Pero no me la creo porque cuando llegás a su casa, siempre la encontrás sentada en la misma silla, mirando América o alguna película, tomando mate con esa pavota de dos litros, un tupper cuadrado, blanco, que debe albergar unos cuatro paquetes de Express, varios panes, fiambre y queso de máquina sobre la mesa.

Se queja mucho, la tía Pepa: de sus dolores, sus piernas gruesas que hormiguean, sus vecinos, sus hijos que no se casan nunca, de los amigos de sus hijos que ya la tienen re podrida, de que no como...

Debería llamarse “Pepa Legrand”... porque te interrumpe todo el tiempo y parece que no escuchó nada de lo que le dijiste. En realidad, parece que todo el tiempo que estuviste hablando estuvo pensando en qué decir para cortarte. A veces, terminamos atascadas en una conversación de locos: yo hablando del mail que me mandó mi ex, y ella comentándome que “La Dory” empezó la dieta disociada.

En más de una ocasión, se queda dormida en la mesa. Da cosita despertarla cuando la ves ahí, desplomada sobre la mesa. Igual se despierta solita, de golpe, como si los gritos en mi cabeza que le dicen: “¡DESPERTATE!”, le llegaran de algún modo. Y abre los ojos rápidamente, se reincorpora y vuelve a quejarse.

Cada vez que suena el teléfono, dice “¡Uf!” y ni se apura en atender. Se toma todo su tiempo en contestar como esperando que se cansen y corten. Y cuando alguien que no espera golpea la puerta, putea y dice “¿Y ahora quién viene a romper las pelotas?” Y el pobre condenado sigue golpeando al otro lado de la puerta hasta que la tía, con un grito agudísimo, pregunta embroncada: “¿Quién eeeees?”

Cuando hace mucho que no la visito, me llama y me dice: “¿Por qué no venís más, chota?”. Entonces, a los pocos días, la llamo y le pregunto: “¿Vas a estar hoy a la tarde, tía?” y ella me tira un “¡Y Sí! ¿Dónde voy a ir yo?” con tono de qué-pregunta-pelotuda-me-acabás-de-hacer. Ahí me arrepiento de haberla llamado, pero voy igual.
Los que la conocemos bien no nos tomamos muy a pecho su carácter de mierda. Hay que saber llevarla, nomás. La mayoría de la gente no se atreve a discutirle nada, pero yo, como buena sobrina y ahijada que soy, le llevo la contra. Por eso, me respeta. A pesar de todo, la tía es buena onda. Se preocupa por mí. Me regala una bombacha rosa cada Navidad y nunca falta a mis cumpleaños.

miércoles, 28 de marzo de 2007

La que zamarrea

Cecilia es de esas pibas que se ríen fuerte, con la boca abierta y gestos grotescos. Te empuja, te pega, te zamarrea del brazo mientras suelta sus sonoras risotadas. Desde que se recibió, se mudó a un pedestal desde el que nos mira y se pregunta: ¿por qué no son tan pro como yo? Tiene muchos prejuicios y debe ser por eso que nunca tiene novio. Sólo tres carreras valen la pena: Derecho, Medicina y Estudios Contables. A veces, se hace la cool. Cuando vas a su casa te recibe con un "No sabés el pedo que me agarré anoche... me cogí a uno que me invitó un trago" y se ríe, y te pega, y te zamarrea. Cuando le contás algo, no te mira. Sus ojos se clavan en un punto invisible, que parece estar atrás tuyo. No sé por qué, pero igual le tengo cariño a Cecilia. Es colgada, pero a veces se la extraña.

lunes, 26 de marzo de 2007

Friends, Almost-Friends and Ex-Lovers

Luisina es una mina divertida, extrovertida. Luisina labura, pero aún desconoce su vocación. Luisina infla su ego como un globo, pero se le pincha con sólo ver un alfiler de lejos. Luisina escucha marcha, hits latinos y canciones viejas de Sergio Dennis, Miguel Gallardo y Sandro. A Luisina le gustan los animales y los niños. Luisina es de andar mucho, pero le encanta dormir.

Barbie nunca lograr armar bien los refranes. Barbie eructa mientras habla y se le seca la boca cuando está nerviosa. Barbie se queja de que siempre la abandonan. Barbie se ríe a carcajadas que estallan en el aire y cuenta chistes que remata con un “¡Está bueníiiiisimo!” Barbie no hace dieta, se compra pantalones elastizados. Te cagás de risa con Barbie.

Oriana vive sola. Oriana es calma y centrada. Oriana se enamora poco, pero le cuesta olvidar (quizás sea por eso que se enamora poco...). Oriana sabe salir adelante y es de esas minas a las que les gusta ayudar. Oriana ya no sale de noche. Oriana sabe dar consejos y se la banca. Oriana no es una mina rencorosa y cuando quiere, quiere en serio.

Sarah siempre está de punta en blanco. Sarah es ansiosa y, a veces, indecisa. Sarah es muy generosa y no comete excesos. Sarah quisiera ser más frontal. A Sarah el cigarrillo le hace picar los ojos, prefiere un café a una cerveza y es una genia del budín hamburgués. Sarah busca y busca a su kinight in shining armor. Muy buena piba, esta Sarah.

A Eleonora le cuesta dar consejos. Eleonora parece callada, pero cuando entra en confianza habla sin parar. Eleonora no explota todo su potencial. A Eleonora le gusta salir (aunque ya lo haga poco y nada). Eleonora hace de cuenta que no le dijiste nada cuando escucha un consejo que no le gusta. Eleonora, a veces, no mide sus palabras y, otras veces, las mide tanto que se las guarda.

Adriana es una señora. Adriana no tiene pelos en la lengua (aunque a veces debería depilárselos). No es muy demostrativa, pero cuando se enoja, se nota a la legua. Adriana se queja mucho y se resigna. A Adriana le cuesta entender que puede cambiar.

Isabella es igual a Susanita. Cumplió el sueño del marido y la casita. Isabella es buenaza, tranquila. No es de las que se zarpan. Creyó en un ideal y lo consiguió. No salió con muchos pibes y seguro que en cualquier momento queda embarazada. Habla bajito, Isabella. Y toca la guitarra.

Floppy es educada. Floppy es formal y tiene mucha paciencia. Floppy es más inteligente de lo que ella misma cree. Floppy es, en extremo, amable. Tiene facilidad de palabras y suele decir “diablos” en lugar de “carajo”. Es una piba especial, que habla mucho y sabe bastante.

Javier usa palabras raras. Javier tiene un agudo sentido del humor. Javier es prolijito y usa slacks. Javier sabe (o dice saber) todo aquello que se le pregunta (y lo que no se le pregunta también). No tiene faltas de ortografía, pero sí ataques de soberbia que lo hacen odioso y, al mismo tiempo, gracioso y simpaticón.

El Tío usa el pelo largo. El Tío siempre se queja de su mala suerte y cambia de tema ante un consejo. El Tío duda hasta de su sombra, pero es bastante macanudo. El Tío nunca anda bien del todo. El tío siempre está a las corridas y se acuesta tempranito. El Tío elige malo conocido que bueno por conocer.

También está Victoria. Qué piba copada. Usa colorida bijou de plástico y es madura a pesar de ser chica. Victoria solía quejarse de su mala suerte en el amor, pero parece que ahora anda mejor. Se pueden tener buenas charlas con Victoria.

Matías es aventura. Matías es laburador y sensible. Matías expresa más con la mirada que con la palabra. Matías es más desconfiado de lo que parece y más confiado de lo que él mismo cree. Matías es un nene grande que habla con desconocidos. Matías es bastante raro (pero raro-bien). Matías cree que querer es poder, por eso él puede y mucho. A Matías le gusta el azul y ahora se corta el pelo para laburar. Matías es creativo e inteligente. Se puede contar con Matías. Él siempre está aunque no esté. Matías es inexplicable.