viernes, 20 de abril de 2007

Nada tan deseado como aquello que no se posee

Suelo llevar un cuadernito en el bolso. El 95% de las veces, no lo uso, pero el hecho de saber que lo tengo a mano en caso de necesidad, me produce una tibia calma.


Hoy me lo olvidé. Llevé la lapicera pero dejé el cuadernito sobre la mesa de casa.

De repente, empecé a sentir la urgencia de tenerlo conmigo. Se me vinieron a la cabeza billones de ideas para postear (¡Fah... qué 'sagerada!), direcciones que necesitaba anotar sí o sí, una lista de nombres de personas con las que me urgía comunicarme luego y la imperiosa necesidad de asentar por escrito hasta mi DNI, fecha de nacimiento y domicilio, en caso de golpearme la cabeza accidentalmente y olvidar aquellos datos tan importantes.


Me di cuenta de que estos pequeños caprichitos, me suceden bastante a menudo (aunque, afortunadamente, no duran demasiado).


Por ejemplo, cuando me doy cuenta de que salí a la calle sin haber llevado un abrigo "por las dudas", empieza a darme frío. No me importa que haga 35º a la sombra, ni que todos a mi alrededor se paseen en musculosa y ojotas. Ah, no. Yo necesito mi campera, mi pulóver, mi polera. ¡A ver si más tarde refresca!


Cuando me quedo con $1,50 de saldo en el celular, se me antoja abusar de los mensajes de texto y llamar a todo el mundo (inclusive a aquella tía un poco sorda con quien jamás hablo). Y cuando me quedan pocos cigarrillos, siento la implacable urgencia de fumar el triple de lo habitual.


Sin embargo, una vez que le pongo fin a la carencia en cuestión, me doy cuenta de que no era pa' tanto. Miro el cuadernito y no se me ocurre qué escribir. Ando todo el día con la campera en la mano, muerta de calor. Cargo crédito en el celular y no tengo ganas de usarlo. Me compro puchos y me siento asqueada de fumar.


Es verdad lo que se ha dicho: "La posesión es el sepulcro del deseo."

4 comentarios:

Cronopio dijo...

Me pasa lo mismo con la agenda y el pullover. No puedo evitar arrastralos, perderlos o tirarlos por ahí, pero la consigna es sacarlos de mi casa.

Violeta Lapislazuli dijo...

Creo que son objetos destinados no sólo a ser usados, sino también, a ser paseados. Sáquelos a tomar aire nomás, de otro modo, estaría atentando contra la propia naturaleza de los mismos.

Anónimo dijo...

y si ... no hay con que darle... papa freud decia :el objeto del deseo es contingente;y yo agrego:
no es que deseemos cualquier cosa , solo que empezamos a desear aquellos que no tenemos, porque en eso consiste el deseo, en una busqueda constante de algo que nunca tuvimos, pero creemos encontrarlo a veces , y cuando lo tenes , ahi te das cuenta que en realidad no era eso lo que querias...porque siempre falta algo...(siempre faltan 5 guitas para el peso) . Pero es esa busqueda constante lo que nos mantiene vivos... en una constante busqueda...
besosssss
sire

Violeta Lapislazuli dijo...

Sire: Como siempre, dándole en el clavo: "...es esa búsqueda constante lo que nos mantiene vivos", qué frasesita, eh. Tomá mate!
Besos!