Consejos para conquistar a una mujer (Part I)

¡A pedido del público (¿?) vuelve la Doctora Corazón Violáceo reloaded!
Hello, hello... mis chiquitines. ¿Pensaron que los tenía abandonados? ¡Pues, no! Sucede que he estado viajando por el mundo dando conferencias sobre el Amor y otras yerbas. Esta vez regreso con un tema que tiene como objetivo a ayudar a todos los muchachos solitarios a que conquisten a la damisela que les quita el sueño.
He aquí diez consejillos para que esa fémina escurridiza se enamore perdidamente de tí (bueh, o al menos, te dé un poco de pelota...)
<1> Nada de regalos insulsos e inútiles como los peluches. ¡No! Si optas por un obsequio económico, regale un chocolate o bombones (panza llena, corazón contento). Si quieres despilfarrar dinero, entonces juégate con una cartera de cuero, un par de botas (que en pleno invierno están carísimas y son el sueño de todas) o un perfume de los ricos.
<2> Halágala pero no te excedas. Un piropo cada dos milésimas de segundo suena poco creíble, exagerado y después de unos momentos de charla, aburren. Ejemplo: “Oh, luz de mis ojos, cómo te he extrañado. Mi vida sin ti no era nada hasta que te conocí. Toma un mate, belleza. Eres tan espléndida que haces que mi mano tiemble y se me vuelque la yerba. Toma una galletita Express untada con mermelada de frutillas... roja como tus labios y dulce como tú, amada mía”
<3> Nunca la compares con tu madre y, menos, usando frases tales como: “Mi mamá tiene tu mismo peinado”, “Mamá hace los mejores mates del mundo” (luego de recibir un mate hecho por la mujer a ser conquistada) o “No pude llamarte porque me quedé sin crédito... llamé a mamá al mediodía y me quedé en cero”
<4> No seas extremista: ni llamarla cada cinco minutos porque la extrañas (o quieres controlarla) ni tampoco dejar de comunicarte con ella durante 20 días con la excusa de “si me hago el interesante, viene solita” ¡Nah! Tampoco los queremos regalados, pero tú, muchacho galante, debes tener en cuenta que las desapariciones pueden ser fácilmente tomadas como desinterés.
<5> Si la conoces en un bar ¡No desesperes! La noche puede ser corta pero eso no es pretexto para saltar encima de ella como un lobo en celo al grito de “Mía o de naides!!!!”. Y, en caso de que la muchacha no te preste atención, intenta por todos los medios NO seducir a su mejor amiga: Serás visto como un imbécil.
<6> Jamás intentes hacer de cuenta que sus defectos físicos te agradan, remarcándolos. Ejemplo: “Medís un metro cuarenta y cinco, pero por vos me hago liliputiense”, “Esos granos en tu rostro te hacen lucir como una adolescente”, “Mejor tener treinta y cinco kilos demás, como vos, y no ser esquelética”. ¡Calla, por Dios, calla!
<7> Si la invitas a cenar, no comas de su plato con la excusa de que “las tres milangas a caballo no me llenaron. Te saco uno de tus canelones de verdura... eh”; no eructes como una bestia al finalizar la comida y no te limpies la boca con la manga de tu camisa.
<8> No emplees la frase “Te quiero” o “Te amo” si hace tan sólo cinco horas que la conoces.
<9> Sé caballero con ella y no abuses de las malas palabras. Si cada tres segundos intercalas tus frases con un “Boluda” (o, en su defecto, “Bolá”), ella sentirá que te estás dirigiendo a uno de tus compañeros del fulbito de los jueves por la noche.
<10> And last but not least... No prometas cosas que no vas a cumplir. No es necesario ofrecer el oro y el moro cuando tanto tú como ella saben que no es verdad. Porque podemos llegar a ser enamoradizas, pero no taradas, eh.
Mis pequeños saltamontes, antes de despedirme de este post, os dejo dos aclaraciones: sean como son, que así los queremos, zoncitos. Y esperen a la segunda parte de este post que contendrá otros 10 consejos útiles para lanzarse a la conquista. Y, a ustedes, mujeres: si el hombre es medio lerdo, avancen sin miedo y, si así lo desean, pueden colaborar con más ideas para los próximos consejillos.




